El 21 de octubre cambió el gobierno de Japón: asumió la ultraconservadora Sanae Takaichi, la primera mujer en gobernar el país. En los siguientes días fue visitada por Trump en su gira por Japón, Vietnam y Australia, previa a su cumbre en Corea con el presidente chino Xi Jinping. El 7 de noviembre, en el parlamento japonés, Takaichi tiró una bomba cuando manifestó que el uso de la fuerza militar por parte de China en un eventual conflicto en Taiwán podría considerarse una “situación que amenaza la supervivencia” de Japón. Esta calificación permitiría, según la legislación japonesa, que el país apoye a naciones aliadas que decidan intervenir.
Esas declaraciones de la primera ministra japonesa rompieron el status quo de 80 años con respecto a China, se inscriben en la toma de posición respecto de la creciente bipolaridad mundial pero también en una perspectiva estratégica de las élites japonesas que buscan salir de un estancamiento económico de casi 40 años y una población que decae hace 17 años y envejece. Esta necesidad ya tiene hechos desde la anterior gestión de Kishida donde aumento el 50% el presupuesto militar para nuevos misiles hipersónicos, bases militares y cambio del carácter defensivo a ofensivo de sus FFAA.
China lo tomó como una afrenta a su dignidad nacional, ya que quienes invadieron Taiwán por 50 años y China continental por 15 años, causaron la muerte directa o indirectamente de 35 millones de chinos con masacres y hambrunas, esclavizaron y prostituyeron decenas de miles de mujeres chinas y fueron derrotados en la guerra, hoy desentierran su militarismo y borran sus crímenes. La reacción china fue inmediata a nivel diplomático con quejas, comercial con sanciones y militar con patrullas en islas disputadas. Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de China se refirió a esto al señalar: “Si Japón no aprende de la historia… solo sufrirá una aplastante derrota”. Japón respondió instalando lanzaderas de misiles en islas cercanas a Taiwán.
Posteriormente Xi Jinping y Trump hablaron por teléfono de esta situación. No hubo hasta ahora retractaciones ni cambios de posición. Tampoco hubo apoyo público de Trump a las declaraciones de Takaichi. De esto se interpretan sugestivas diferencias. Mientras que para China, el resurgimiento del antagonismo con Japón le sirve para completar la fase de hegemonía regional que se podría dar con la reunificación nacional incorporando a Taiwan, pero tambien podría resultar en lo opuesto que es lo que busca Trump, frenar a China.
Publicación original: https://liberacionpopular.org/japon-reaviva-la-guerra-en-el-pacifico/



