El presidente Milei pretende mudar la Embajada Argentina a Jerusalén: ciudad atravesada por una disputa milenaria entre judíos, musulmanes y cristianos. La actual guerra Israel y Palestina, que ya lleva alrededor de 1200 israelíes y más de 22 mil palestinos muertos en los últimos meses, tiene relación directa con esta disputa. La posición de Milei equivale a que la Argentina tome posición activa en el conflicto bélico a favor de las acciones militares del gobierno sionista de Israel, denunciado por genocidio recientemente en el tribunal internacional de La Haya.
La posición mayoritaria en la ONU, sostenida por 190 países, es el no reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. Esto va en el sentido de apoyar la propuesta de convivencia pacífica en Jerusalén entre los diversos pueblos y de reconocimiento de dos estados: Israel y Palestina.
En la década de los ’90, los atentados a la embajada de Israel en Argentina y a la AMIA se produjeron luego de que el gobierno menemista involucrara a las fuerzas armadas de Argentina como apoyo logístico a Estados Unidos en el conflicto bélico en Medio Oriente. Hoy Milei nos vuelve a involucrar en contra de la paz con un burdo alineamiento pro israelí. ¡Basta de provocación! ¡Basta de genocidio!



