Este nuevo campeonato del fútbol mundial nos recordará siempre el sacrificio de nuestra Selección y los nuevos goles de Messi a sus 39 años. Pero será especialmente inolvidable el reclamo nacional por Malvinas que levantaron los jugadores tras ganarle a Inglaterra. No fue planeado, pero sí un poco provocado por la FIFA que prohibió (o intentó hacerlo) que este tema estuviera presente en el partido.
El reclamo con la sábana de hotel pintada, rescatada por los jugadores cuando unos agentes se disponían a quitársela a los hinchas argentinos, que la habían ingresado burlando la seguridad estadounidense (y a la propia ministra “argentina”), tuvo un doble disfrute como aquel gol a los ingleses con la “mano de Dios” en 1986. Toda la escena evidencia hasta qué punto Malvinas es, además de un reclamo soberano, un sentimiento nacional.
Infantino, Milei y su ministra Monteoliva quedaron en orsai. Infantino por creerse más que la ONU y pretender negarle a una nación reivindicar su integridad territorial. Montenoliva por apoyar esta prohibición de la FIFA (en lugar de cuestionarla). Y Milei por criticar a los jugadores, en lugar de felicitarlos por representarnos tan bien. Sumando otra falta (para tarjeta), sus funcionarios salieron a cuestionar los dichos del propio Lionel Messi que dijo otra verdad: “la gente no llega a fin de mes”.



